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Anatomía de un ciclo de horno
Un programa de fusing se escribe por segmentos y cada segmento contiene tres datos: velocidad de subida o bajada en grados por hora, temperatura de destino y tiempo de mantenimiento. Las cifras que siguen son orientativas para piezas planas y pequeñas de dos capas; el horno concreto, el tamaño de la pieza y la ficha técnica del vidrio mandan siempre por encima de cualquier tabla general.
Subida inicial
Por debajo de unos 540 °C el vidrio es frágil y sensible al choque térmico. Una subida de 150 a 220 °C por hora es razonable para piezas pequeñas; las piezas grandes, gruesas o con inclusiones piden rampas bastante más lentas. Es el tramo donde se producen las roturas limpias, en dos o tres trozos, con los bordes afilados.
Mantenimiento de desgasificación
Entre 620 y 680 °C el vidrio empieza a ablandarse y el aire atrapado entre capas todavía puede escapar por los bordes. Veinte o treinta minutos de espera en ese intervalo reducen mucho las burbujas en el interior del laminado. Es la parada que más veces se omite y la que más se echa de menos al ver la pieza a contraluz.
Temperatura de proceso
La fusión parcial trabaja aproximadamente entre 720 y 760 °C, con mantenimientos cortos. La fusión completa se sitúa entre 780 y 815 °C, normalmente con diez o veinte minutos de espera. Pasarse de temperatura o de tiempo aplana los relieves, hunde los colores unos en otros y abre el laminado por los bordes.
Enfriamiento rápido y recocido
Desde la temperatura de proceso se baja lo más deprisa que permita el horno hasta el intervalo de recocido, para no permanecer en la franja donde se forma el velo de desvitrificación. El recocido se sitúa, según fabricante, en torno a 480–520 °C; ahí la pieza se mantiene el tiempo necesario —de media hora a una hora para seis milímetros, mucho más para piezas gruesas— y después se baja de forma controlada hasta unos 370 °C. Por debajo de esa zona el enfriamiento puede acelerarse, pero la tapa sigue cerrada hasta que el interior está próximo a la temperatura ambiente.
Un horno frío en marzo y un horno frío en agosto no se comportan igual, y el mismo programa puede dar resultados distintos en el primer ciclo del día y en el tercero. Anotar temperatura ambiente, posición de la pieza en la bandeja y resultado convierte cada cocción en información utilizable.